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Derecho de mujeres a votar y ser votadas no fue concesión, sino lucha de 68 años, dice ministra

La ministra Yasmín Esquivel señaló que los derechos político-electorales de las mujeres en términos de igualdad y libre de violencia no es una recomendación ni una moda.

Por David Saúl Velaoctubre 18, 2021 | 23:30 pm hrs

El camino para alcanzar el reconocimiento del derecho de la mujer a votar y ser votada, no fue una concesión, sino resultado de una lucha de 68 años, plagada de obstáculos, dijo la ministra de la Suprema Corte Yasmín Esquivel Mossa.

Señaló que los derechos político-electorales de las mujeres en términos de igualdad y libre de violencia no es una recomendación ni una moda, sino un imperativo constitucional que llegó para quedarse.

Al participar en un evento conmemorativo del 68 aniversario del voto de las mujeres en México, organizado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), la ministra agregó que éste es un hecho verdaderamente significativo, si se dimensiona en toda su magnitud.

“Implicó el reconocer a la mitad de la población el derecho a participar en la integración de los órganos de representación popular, un paso incuestionable en la construcción de una real democracia”, afirmó.

Destacó que por primera vez en la historia, la Cámara de Diputados tiene una Legislatura paritaria integrada por 250 mujeres y 250 hombres, así mismo, resaltó el papel del TEPJF para garantizar de manera efectiva el principio de paridad y el pleno ejercicio de los derechos político-electorales de las mujeres.

De igual manera, reconoció a la Sala Superior del TEPJF por su contribución para garantizar de manera efectiva el principio de paridad de género y el pleno ejercicio de los derechos políticos electorales de las mujeres.

Sostuvo que garantizar la efectiva participación de la mujer va más allá de una repartición equitativa de los espacios públicos, porque exige proteger la plena vigencia de derechos, así como la vía del desarrollo de la democracia, asunto fundamental de derechos humanos y justicia social.

Sin embargo, reconoció que aún falta camino por andar y retos por vencer “Un reto mayor que debemos encarar con toda contundencia, es garantizar el pleno ejercicio del derecho de votar y ser votada a las mujeres, no solo en condiciones de igualdad, sino también libre de violencia”, dijo.

Agregó que hace 68 años la discriminación y violencia contra la mujer, no le permitía que ella votara.

Actualmente, la violencia contra la mujer ha alcanzado niveles alarmantes y se ha extendido al ámbito político, como se hizo patente en la reciente resolución de la Magistrada Mónica Soto, que por primera vez se anuló una elección por violencia hacia las mujeres en una comunidad indígena.

Con esto se está “demostrando que la violencia política de género es de tal desprecio para ese tribunal que, aunque no es causa de nulidad, así se determinó”, concluyó la también presidenta de la Segunda Sala de la SCJN.

FUENTE: elfinanciero

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Daños por violación del derecho a la imagen ¿reclamables en juicio civil?

Conoce el nuevo posicionamiento de la SCJN en la materia

Por:

La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) recientemente resolvió que no se debe condicionar la procedencia de una acción civil en la que se reclama la reparación de daños por violación al derecho a la imagen, a que previamente el afectado inicie un procedimiento de infracción administrativa ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

El pronunciamiento de la Sala derivó de un asunto en el que una persona promovió un juicio civil alegando afectaciones a su derecho a la imagen. Aunque en la primera instancia se declaró procedente su acción, en el juicio de amparo indirecto se determinó que era improcedente la reparación del daño material porque el afectado previamente a iniciar la acción civil debía hacer tramitado un procedimiento administrativo ante el IMPI porque el uso de imagen constituyó una infracción de comercio.

La Corte se llevó el asunto a revisión, y fue en la sentencia en donde se determinó que, si bien el uso de la imagen de una persona sin su consentimiento constituye una infracción de comercio y que el IMPI es la autoridad competente para declararla, no hay ningún dispositivo legal que obligue al afectado a llevar un procedimiento administrativo como un requisito previo para poder iniciar la acción judicial por daños a la propia imagen.

Así, resolvió que, atendiendo al derecho humano de acceso a la justicia visto en su elemento de tutela jurisdiccional efectiva, no es necesario agotar ningún procedimiento administrativo como pre-requisito para el ejercicio de una acción civil de reparación de daños cuando se aduce una violación al derecho a la propia imagen.

CORPORATIVO

Daños por violación del derecho a la imagen ¿reclamables en juicio civil?

Conoce el nuevo posicionamiento de la SCJN en la materiaViernes, 8 de octubre de 2021WhatsAppFacebookTwitterCorreoImprimirMás…

(Foto: iStock)
 (Foto: iStock)  (Foto: Redacción)

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La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) recientemente resolvió que no se debe condicionar la procedencia de una acción civil en la que se reclama la reparación de daños por violación al derecho a la imagen, a que previamente el afectado inicie un procedimiento de infracción administrativa ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

El pronunciamiento de la Sala derivó de un asunto en el que una persona promovió un juicio civil alegando afectaciones a su derecho a la imagen. Aunque en la primera instancia se declaró procedente su acción, en el juicio de amparo indirecto se determinó que era improcedente la reparación del daño material porque el afectado previamente a iniciar la acción civil debía hacer tramitado un procedimiento administrativo ante el IMPI porque el uso de imagen constituyó una infracción de comercio.

La Corte se llevó el asunto a revisión, y fue en la sentencia en donde se determinó que, si bien el uso de la imagen de una persona sin su consentimiento constituye una infracción de comercio y que el IMPI es la autoridad competente para declararla, no hay ningún dispositivo legal que obligue al afectado a llevar un procedimiento administrativo como un requisito previo para poder iniciar la acción judicial por daños a la propia imagen.

Así, resolvió que, atendiendo al derecho humano de acceso a la justicia visto en su elemento de tutela jurisdiccional efectiva, no es necesario agotar ningún procedimiento administrativo como pre-requisito para el ejercicio de una acción civil de reparación de daños cuando se aduce una violación al derecho a la propia imagen.

El criterio de referencia se emitió bajo el rubro: DERECHO HUMANO DE ACCESO A LA JUSTICIA. PARA RESPETARLO, CUANDO SE ALEGA LA VIOLACIÓN AL DERECHO HUMANO A LA PROPIA IMAGEN A TRAVÉS DE UNA ACCIÓN CIVIL POR DAÑOS Y PERJUICIOS, NO ES POSIBLE CONDICIONAR LA PROCEDENCIA DE DICHA ACCIÓN A LA DECLARACIÓN PREVIA POR PARTE DEL INSTITUTO MEXICANO DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL SOBRE LA EXISTENCIA DE INFRACCIONES EN LA MATERIAdisponible en el Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Materias: Constitucional, Civil, Tesis: 1a. XXIX/2021 (10a.), Tesis Aislada, Registro: 2023455, agosto de 2021.

Esta decisión de la Sala sin duda es de celebrarse, pues permite reclamar la indemnización sin necesidad de declaración administrativa previa, lo cual reducirá el tiempo en el que actualmente se logra hacer efectiva la reparación del daño.

FUENTE: idconline

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Vicente Lombardo Toledano

Vicente Lombardo Toledano (TeziutlánPuebla16 de julio de 1894Ciudad de México16 de noviembre de 1968) fue un sindicalistapolítico y filósofo mexicano de tendencia marxista.

Inicios

Vincenzo Lombardo Catti contrajo matrimonio con Marcelina Carpio, ambos de ascendencia española-italiana sefardita. De esta relación nacieron siete hijos: Luis, Vicente, Emilia, Marcelina, Alejandro, Pedro y María. Vicente, el segundo hijo de don Vincenzo, nacido en 1870, era el administrador de los bienes del padre, de los dividendos y de su propio patrimonio, que había iniciado en 1895. Había sido tenedor de libros y, al comenzar a operar la Teziutlán Copper (propiedad de don Vincenzo), poseía un negocio donde elaboraba utensilios con raíz de zacatón. Para el año de 1901 su capital personal ascendía a 15,191 pesos. En 1890 se casó con una mujer teziuteca, Isabel Toledano Toledano, con quien tendría once hijos, de los que dos murieron a muy temprana edad. La primera hija, Isabel, nacida hacia 1892, murió a los seis años. Después de Isabel, en julio de 1894, nació Vicente. Le siguieron Luis, María, Margarita, Isabel (la segunda), Humberto, Guillermo, Elena y Aída.

Estudios

Su instrucción básica la efectuó en el Liceo Teziuteco, misma institución a la que asistieron los hermanos Maximino y Manuel Ávila Camacho. Sus estudios superiores los realizó en la Escuela Nacional Preparatoria. Se licenció como Abogado en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, donde junto a brillantes jóvenes de la época como Manuel Gómez Morin y Alfonso Caso, fue fundador de la Sociedad de Conferencias y Conciertos, grupo conocido como los Siete sabios de México, pertenecientes a la generación de 1915. Posteriormente obtuvo el grado de Doctor en Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Actividad política

Fue miembro de la Sociedad de Conferencias y Conciertos, cuya meta era propagar la cultura entre los estudiantes universitarios. La sociedad fue fundada en 1916 y fue conocida en el ambiente universitario de aquella época como la sociedad de Los Siete Sabios de México.

Se destacó por ser un líder sindical con presencia e influencia indiscutible en el México postrevolucionario de principios y mediados del siglo XX. Fue Secretario General de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) (1936-1940), de la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL), y vicepresidente de la Federación Sindical Mundial.

No perteneció nunca al Partido Comunista Mexicano (PCM), sin embargo, fue un militante convencido de la construcción de la sociedad socialista. Tuvo mucha influencia en el ámbito sindical nacional y mundial. Su autoridad moral le permitió influir en la fundación de muchas centrales obreras en América Latina, así como impulsar la unidad de los comunistas en varios países. Señaló en varias ocasiones los errores en los que incurrían los partidos obreros, por lo que muchas veces fue criticado y malentendido por quienes “deben ser compañeros de lucha”. Jamás presumió de ser comunista, pues decía que él día a día buscaba serlo.

En su desempeño político fue: Diputado al Congreso de la Unión por el Partido Laborista en tres ocasiones, Oficial Mayor del Gobierno del Distrito Federal en febrero de 1921; Regidor del Ayuntamiento de la Ciudad de México en 1925, y Gobernador Interino de Puebla de 1924 a 1925.

El 13 de marzo de 1925 el regente junto con su colega Juan Rico escogieron esta fecha para la primera celebración contemporánea de la fundación de México-Tenochtitlan a sus 600 años.1

En el ámbito académico, fue director de la Escuela Nacional Preparatoria y fundador de la Universidad Obrera de México.

En dos ocasiones fue legislador de la Federación y llegó a fungir como gobernador del Estado de Puebla. En 1948 fundó el Partido Popular después, a partir de 1960, Partido Popular Socialista. En 1952 fue Candidato a la Presidencia de la República por el Partido Popular.Sepulcro de Vicente Lombardo Toledano en la Rotonda de las Personas Ilustres (México).

Murió el 16 de noviembre de 1968 en la Ciudad de México dejando ocho libros inconclusos los cuales estaba escribiendo. A su sepelio asistió el expresidente Lázaro Cárdenas del Río. Sus restos mortales fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres el 16 de julio de 1994.2​Durante la Segunda Guerra Mundial según algunos, colaboró con la Inteligencia en la defensa de la URSS. A pesar del arduo enfrentamiento internacional contra los fascistas, durante el corto pacto de no agresión con la Alemania Nazi, las relaciones entre los agentes de ambas naciones fueron frías, no abiertamente agresivas. A partir de la invasión alemana a la URSS, los agentes soviéticos, entre los que estaban supuestamente Lombardo Toledano, delataron a sus similares Pronazis ante la policía mexicana, colaborando decididamente en favor de la URSS contra el fascismo.

Pensamiento político y Legado

A pesar de ser reconocido como un notable intelectual, su actividad política fue motivo de controversia. Se dice que para Lombardo la única “izquierda” posible era la que supuestamente existía dentro de los regímenes post-revolucionarios.3​ Según Lombardo en México no se podía avanzar hacia algo más (como el socialismo) por la dependencia hacia Estados Unidos, por lo que debía apoyarse a esos regímenes pese a todos sus fallos y creciente autoritarismo, siguiendo esta consigna nunca dio su respaldo a los movimientos sociales emergentes en México, ni tampoco condenó la feroz represión contra el movimiento de los ferrocarrileros de 1959 el de los maestros de 1958, ni de los estudiantes de 1968.3​Esto aumentó a sus críticos dentro de todos los campos de la izquierda y su perfil de intelectual fue diluyéndose.3

Ante la sucesión presidencial de 1940 y en un contexto internacional en donde la Internacional Comunista promovía la estrategia del Frente popular (la alianza de los partidos comunistas con sectores de centro) para hacer frente al ascenso mundial del fascismo y el nazismo, Lombardo acusó en una carta ante el Kremlin y la Comintern al Partido Comunista Mexicano de no seguir la estrategia por seguir la pre-candidatura del general Francisco J. Múgica frente al “moderado” Ávila Camacho. La respuesta de la Internacional a los dirigentes comunistas mexicanos fue que se plegaran a la estrategia y siguieran la influencia de Lombardo. Después el PCM descalificaría al general Múgica como el “candidato de Trotsky”, vetándolo de cualquier apoyo.45​Para las elecciones de 1952 se gestaba un amplio frente progresista que competiría por la presidencia, después de un sexenio percibido como de desviaciones y excesos, como lo fue el alemanismo. Se acordó la candidatura del general Miguel Henríquez Guzmán, que sería apoyada por el partido popular socialista de Lombardo, no obstante poco antes de las elecciones Lombardo rompería la alianza y se lanzaría como candidato, lo que fue visto como una maniobra útil al partido de Estado, en unas elecciones con la sospecha de fraude electoral.6​ 7

La izquierda “colaboracionista” de Lombardo seguiría en alianza cómplice con el régimen priista, hasta que en 1988 el partido que fundó tomaría actitud de disidencia, integrándose en el amplio opositor Frente Democrático Nacional.

Obras

  • El sentido humanista de la Revolución mexicana
  • Teoría y práctica del movimiento sindical en México
  • La filosofía del proletariado
  • La batalla de las ideas en nuestro tiempo
  • Idealismo vs. materealismo dialéctico
  • Carta a la juventud
  • Polémica Caso-Lombardo

Referencias

  1.  Castillo Ledon, Luis (1925). La Fundación de la Ciudad de México 1325-1925. Editorial CVLTURA p. 5, 55, 56
  2.  Rotonda de las Personas Ilustres. «Vicente Lombardo Toledano». Segob. Archivado desde el original el 13 de junio de 2015. Consultado el 20 de julio de 2011.
  3. ↑ Saltar a:a b c «Izquierda a la mexicana; la escuela de Lombardo.». Publicado en Unomásuno. Francisco Estrada Correa. 1 de febrero de 2010. Consultado el 26 de mayo de 2020..
  4.  «Ávila Camacho y el dilema de la izquierda para 2012.». Publicado en Unomásuno. Francisco Estrada Correa. 25 de febrero de 2011. Consultado el 26 de mayo de 2020..
  5.  «Diferencias tácticas y el verdadero dilema de la izquierda.». Publicado en Unomásuno. Francisco Estrada Correa. 9 de noviembre de 2010. Consultado el 26 de mayo de 2020..
  6.  «Mejor cardenismo que alemanismo pero en 1952 la izquierda volvió a perder.». Publicado en Unomásuno. Francisco Estrada Correa. 17 de mayo de 2011. Consultado el 26 de mayo de 2020..
  7.  «Hace 54 años Henríquez se retiró, y la izquierda volvió a perder.». Publicado en Unomásuno. Francisco Estrada Correa. 26 de julio de 2011. Consultado el 26 de mayo de 2020..

FUENTE: wikipedia

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Justo Sierra Méndez

Justo Sierra Méndez (San Francisco de CampecheYucatán (actual Campeche), 26 de enero de 1848Madrid13 de septiembre de 1912) fue un escritor, historiador, periodista, poeta, político y filósofo mexicano, discípulo de Ignacio Manuel Altamirano. Fue decidido promotor de la fundación de la Universidad Nacional de México, hoy Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Se le conoce también como “Maestro de América” por el título que le otorgaron varias universidades de América Latina. Es considerado uno de los personajes más influyentes de la historia moderna de México.

Biografía

Vivió en San Francisco de Campeche; hijo de Justo Sierra O’Reilly, eminente novelista e historiador, y de Doña Concepción Méndez Echazarreta, hija de Santiago Méndez Ibarra, quien jugó un papel importante en la política yucateca del siglo XIX. A la muerte de su padre (1861), siendo casi un niño, Justo Sierra Méndez se trasladó primero a la ciudad de Mérida, después a Veracruz y por último a la Ciudad de México donde, después de brillantes estudios, se relaciona con los mejores poetas y literatos de ese tiempo, entre otros con Ignacio Manuel AltamiranoManuel AcuñaGuillermo PrietoLuis G. Urbina, poetas de la Revista Azul y de la Revista Moderna. Fue hermano de Santiago, periodista y poeta y quien fuera asesinado por Ireneo Paz en duelo armado en 1880 en presencia del mismo Justo, y de Manuel José, político. Asistió a una reunión en la que estaban algunos de los más consagrados escritores de aquel tiempo. La velada tuvo lugar en casa de don Manuel Payno; estaban ahí, entre otros, Guillermo Prieto, Ignacio Ramírez y Vicente Riva Palacio. Dice don Agustín Yáñez: “desde aquella velada, Sierra ocupó un sitio de preferencia en los cenáculos, conmemoraciones y redacciones literarias; fue la sensación del momento en la tribuna en los días clásicos de la patria; en una juventud que se consagró a la literatura, Sierra incursionó en el relato, en el cuento, la novela y el teatro.”Casa natal de Justo Sierra Méndez en San Francisco de Campeche.

Algunos de sus poemas de juventud se publicaron en el periódico El Globo, y se dio a conocer con su famosa “Playera”; a partir de 1868 publicó sus primeros ensayos literarios; en El Monitor Republicano inició sus “Conversaciones del Domingo”, artículos de actualidad y cuentos que después serían recogidos en el libro Cuentos románticos; publicó en la revista El Renacimiento su obra El Ángel del Porvenir, novela de folletín que no tuvo mayor impacto. Escribió también en El Domingo, en El Siglo Diez y NueveLa Tribuna, en La Libertad, de la que fue su director y en El Federalista. Asimismo, publicó en El Mundo su libro En Tierra Yankee. Abordó además el género dramático en su obra Piedad.

En 1871 se recibió de abogado. Varias veces diputado al Congreso de la Unión, lanzó un proyecto que sería aprobado en 1881 y que daba a la educación primaria el carácter de obligatoria. En ese mismo año presentó un proyecto para fundar la Universidad Nacional de México que no prosperó, tardaría sin embargo 30 años para verlo realidad. Desde 1892, expuso su teoría política sobre la “dictadura ilustrada”, pugnando por un Estado que habría de progresar por medio de una sistematización científica de la administración pública; en 1893 dijo aquella célebre frase: “el pueblo mexicano tiene hambre y sed de justicia”. (“México es un pueblo con hambre y sed. El hambre y la sed que tiene, no es de pan; México tiene hambre y sed de justicia“). En 1901 se trasladó a Madrid con el objeto de participar en el Congreso Social y Económico Hispanoamericano; fue en esta ocasión que conoció a Rubén Darío en París. Presidió la Academia Mexicana,1​ correspondiente de la Española. Influyó también en los escritores Luis González Obregón y Jesús Urueta.

Obras

Fiestas del Centenario 1910.

Escribió también varios libros de historia para la educación primaria y para la lectura de temas públicos. Dirigió la publicación de México, su Evolución Social, (1900 -1902) y de la “Antología del Centenario”, (1910). En colaboración con Manuel Gutiérrez NájeraFrancisco Sosa y Jesús E. Valenzuela creó la Revista Nacional de Letras y Ciencias donde se publicó su libro La evolución política del pueblo mexicano. Otro de sus más importantes libros es Juárez, su obra y su tiempo, la sirena y otros cuentos.

En materia educativa propugnó por la autonomía de los Jardines de Niños, el progreso del magisterio y a nivel superior, la reorganización de las carreras de Medicina, Jurisprudencia, Ingeniería, Bellas artes y Música, así como la promoción de la Arqueología, de un sistema de universidades en provincia, de una universidad para maestros, el otorgamiento de desayunos escolares y un sistema de becas para los alumnos destacados. Se esforzó por que el método educativo a aplicar enseñara a pensar y no a memorizar. “Es la educación” decía “la que genera mejores condiciones de justicia; educar evita la necesidad de castigar”.Gabinete de Porfirio Díaz, a la izquierda se encuentra Justo Sierra

Fue también Ministro de la Suprema Corte de Justicia en 1894, de la que llegó a ser Presidente. Ocupó posteriormente importantes cargos en el gabinete porfirista como Subsecretario de Justicia e Instrucción Pública y Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, entre los años de 1901 y 1911. (A su iniciativa se creó en 1905 la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, siendo nombrado el primer titular de ella.) Contando con la cartera de este ministerio puso en práctica hacia 1905 su anhelado proyecto: dar a la educación primaria el carácter de nacional, integral, laica y gratuita. En lo político supo ser amigo de Porfirio Díaz sin ser su adulador y Díaz lo respetó siempre como a un hombre superior. En lo económico creía que la generación de la riqueza debía estar unida a una responsabilidad social. Las empresas, decía, “deberían ser las primeras en promover capacitación y educación y los grandes favorecidos de la fortuna, los primeros obligados a sostener centros de investigación, enseñanza, cultura y bellas artes”.

Poesías, cuentos, novela, narraciones, discursos, doctrinas políticas y educativas, viajes, ensayos críticos, artículos periodísticos, epístolas, libros históricos y biográficos, forman el valioso material de la obra de Justo Sierra Méndez. Su epistolario era para él lo más preciado.nota 1


Sus Obras completas, publicadas por la UNAM en 1948 y reeditadas en 1977, constan de quince tomos. (Dirigida por Agustín Yáñez, quién también preparó una excelente biografía en el 1.er. Tomo. Introducción y notas de José Luis Martínez.)

Pequeños fragmentos

Entonces comenzó el sueño moral de la gran familia indígena. En donde estaba, al pie del altar, allí quedó, y en nuestros días yace todavía en grandes grupos en el mismo estado, con las mismas costumbres y las mismas supersticiones: tiene que silbar mucho tiempo la locomotora en sus oídos para arrancarla del sueño, tiene la escuela que soplar la verdad en sus almas por dos o tres generaciones todavía para hacerla andar.

Es cierto que la historia que, en nuestro tiempo, aspira a ser científica, debe vedarse la emoción y concentrarse en la fijación de los hechos, en su análisis y en la coordinación de sus caracteres dominantes, para verificar la síntesis; pero abundan los periodos de nuestra historia en que las repeticiones de los mismos errores, de las mismas culpas, con su lúgubre monotonía, comprimen el corazón de amargura y de pena. ¡Cuánta energía desperdiciada, cuánta fuerza derramada en la sangre de perennes contiendas, cuánto hogar pobre apagado, cuánta, cuán infinita cantidad de vejaciones individuales, preparando la definitiva humillación de la patria! […] El periodo que de la guerra francesa viene a la guerra norteamericana es uno de los más espantables de nuestra trágica historia. Se reprodujo después, más una claridad apuntaba en el horizonte; pero antes, no: en la noche.Monumento al Maestro de América en Campeche.

Era un hombre; no era una intelectualidad notable… Juárez tenía la gran calidad de la raza indígena a que pertenecía, sin una gota de mezcla: la perseverancia… Juárez creía también en él, pero secundariamente; de la que tenía plena conciencia era de la necesidad de cumplir con el deber, aun cuando vinieran el desastre y la muerte. A través de la Constitución y la Reforma veía la redención de la república indígena; ése era su verdadero ideal, a éste fue devoto siempre; emanciparla del clérigo, de la servidumbre rural, de la ignorancia, del retraimiento, del silencio, ése fue su recóndito y religioso anhelo; por eso fue liberal, por eso fue reformista, por eso fue grande; no es cierto que fuese un impasible, sufrió mucho y sintió mucho; no se removía su color, pero sí su corazón; moralmente es una entidad que forma vértice en la pirámide oscura de nuestras luchas civiles. En comparación suya parecen nada los talentos, las palabras, los actos de los próceres reactores: ellos eran lo que pasaba, lo que se iba; él era lo que quedaba, lo perdurable, la conciencia.

Sobre la sociedad, dijo, marcha en el sentido del individualismo en constante y creciente armonía con la sociedad… Es para mi fuera de duda que la sociedad es un organismo, que aunque distintos de los demás, por lo que Spencer le llama un superorganismo, tiene sus analogías innegables con todos los órganos vivos. Yo encuentro… que el sistema de Spencer, que equipara la industria, el comercio y el gobierno, a los órganos de nutrición, de circulación y de relación con los animales superiores, es verdadero… Lo que ya está fuera de debate… es que la sociedad, como todo organismo, está sujeta a las leyes necesarias de la evolución; que éstas en su parte esencial consisten en un doble movimiento de integración y de diferenciación, en una marcha de lo homogéneo a lo heterogéneo, de lo incoherente a lo coherente, de lo indefinido a lo definido. Es decir, que en todo cuerpo, que en todo organismo, a medida que se unifica o se integra más, sus partes más se diferencian, más se especializan, y en este doble movimiento consiste el perfeccionamiento del organismo, lo que en las sociedades se llama progreso

Del general Díaz dice:

Puede bautizársele con el nombre de dictadura social, de cesarismo espontáneo, de lo que se quiera; la verdad es que tiene caracteres singulares que no permiten clasificarlo lógicamente en las formas clásicas del despotismo. Es un gobierno personal que amplía, defiende y robustece al gobierno legal. [Es] un poder que se ha elevado en un país que se ha elevado proporcionalmente también, y elevado no sólo en el orden material, sino en el moral, porque ese fenómeno es hijo de la voluntad nacional de salir definitivamente de la anarquía […]. Para justificar la omnímoda autoridad del jefe actual de la República, habrá que aplicarle, como metro, la diferencia entre lo que se ha exigido de ella y lo que se ha obtenido.Sepulcro de Justo Sierra Méndez en la Rotonda de las Personas Ilustres.

Existe, lo repetimos, una evolución social mexicana; nuestro progreso, compuesto de elementos exteriores, revela, al análisis, una reacción del elemento social sobre esos elementos para asimilárselos, para aprovecharlos en desenvolvimiento e intensidad de vida. Así nuestra personalidad nacional, al ponerse en relación directa con el mundo, se ha fortificado, ha crecido. Esa evolución es incipiente sin duda: en comparación de nuestro estado anterior al último tercio del pasado siglo, el camino recorrido es inmenso; y aun en comparación del camino recorrido en el mismo lapso por nuestros vecinos, y ése debe ser virilmente nuestro punto de mira y referencia perpetua, sin ilusiones, que serían mortales, pero sin desalientos, que serían cobardes, nuestro progreso ha dejado de ser insignificante.

Fragmento de la alocución presentada en la Cámara de Diputados el 12 de diciembre de 1893: …el pueblo mexicano tiene hambre y sed de justicia… todo aquel que tenga el honor de disponer de una pluma, de una tribuna o de una cátedra, tiene la obligación de consultar la salud de la sociedad en que vive; y yo cumpliendo con este deber, en esta sociedad que tiene en su base una masa pasiva, que tiene en su cima un grupo de ambiciosos y de inquietos en el bueno y en el mal sentido de la palabra, he creído que podría resumirse su mal íntimo en estas palabras tomadas del predicador de la montaña hambre y sed de justicia… la maravillosa máquina preparada con tantos años de labor y de lágrimas y de sacrificios, si ha podido producir el progreso, no ha podido producir la felicidad… Pertenezco señores, a un grupo que no sabe, que no puede, que no debe eludir responsabilidades…

J. S. M., director de: “México: Su Evolución Social”. (cfr: Justo Sierra, Obras completas, XII. Evolución política del pueblo mexicano, edición establecida y anotada por Edmundo O’Gorman, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1977, 426 p., retrs. (Nueva Biblioteca Mexicana, 60), p. 397 y 398.)

El Programa de la Libertad (Sierra, 1977; Vol. IV: 238-239)

Justo Sierra ante la condición humana, Facultad de Filosofía y Letras/UNAM 2006

Filosofía y Proyecto educativo

Tanto en su vida, como en la realización de su proyecto educativo y en la forma en la que dio desarrollo a ambos, ya que estos dos no se pueden explicar aislando uno del otro, se constituye y origina la filosofía del Maestro de América. En ella se encuentra lo que distingue a los pensadores, y difusores de la filosofía, de los filósofos, y en Justo Sierra fue la peculiar duda mezquina la que lo hizo abstraerse como canónico positivista, como persona en su tiempo y en su espacio; no fue un escepticismo como tal, sino una necesidad por aventurarse en la resolución de los problemas nacionales por cuenta propia la que le dio forma a su filosofía.

Sin doctrina alguna que medie en la conclusión que su juicio otorgó a las preocupaciones que se presentaban en aquel contexto, Justo Sierra adoptó una actitud y visión que lo hizo distinguirse de quienes, al igual que él, se encontraban inmiscuidos en los problemas que ocupaban a México, adelantándose y sirviendo como base para las generaciones futuras que pugnaban por un México con mayor accesibilidad a la cultura y a la ciencia, pues en Sierra se manifestaba una exigente inquietud por que la cultura tuviera que difundirse hacia el pueblo, pues tal proyecto formaría el alma nacional.2​ Posteriormente un grupo de jóvenes críticos mexicanos harían más fuerte esta pugna, y con la temprana ayuda del Maestro pudieron perfilar esta compartida inquietud en el ambiente nacional y académico, aquel grupo se haría conocer como “El Ateneo de la Juventud”, mismos que se adhirieron al proyecto educativo de Justo Sierra.3

Don Justo Sierra fue el único que ofreció alternativas tempranas que se acoplaran a las exigencias de las mentes del futuro, a las cuales el mismo Sierra daba resguardo4​ y con las que mantenía alianza, ya que consideraba que estas mentes servirían como base para la realización de varios proyectos destinados a la vida académica, cultural, científica y, por ende, nacional; siendo la promulgación de la Ley Orgánica de 1945 un ejemplo claro de la misión que proyectaba el Maestro de América con la reapertura de la Universidad de México, además de ser uno de los principales proyectos destinados a la vida nacional y académica, pues la misma dotó de autonomía a la Universidad Nacional de México, así mismo sirve como pilar para la misión que busca el proyecto educativo y la filosofía de Justo Sierra: dotar de autonomía académica a la instrucción pública manteniendo el espíritu laico,5​ pues el maestro Sierra sabía que antes del progreso intelectual debe haber un progreso material para que se logre la vida democrática que tanto desea que exista en el pueblo mexicano.

La Universidad Nacional de México

En el tema de la educación en México Justo Sierra destaca como uno de los principales personajes que abogaba por la reapertura de la Universidad, pues ésta se encontraba ausente durante el periodo de conflictos entre liberales y conservadores, federalistas y centralistas; resultando la Universidad el filtro por el que se proyectan transfiguraciones de consigna y bandería de matiz político. Fue en esta serie de luchas donde la educación comenzaba a caracterizarse como elemento fundamental para perfilar los intereses políticos de partido presentados como los verdaderos intereses nacionales. Así resulta que, mientras se delineaban de manera plena dichos intereses, por un lado, los conservadores pensaban con insistencia que en la Universidad necesitaban estudiarse las ciencias positivas y exactas a la par de la enseñanza en humanidades y religión, lo que expresaba como convicción conservadora el hecho de reinstalar la Universidad; con ello, ésta iba retomando el lugar que le correspondía como instrucción superior jerárquica; al contrario, los liberales consideraban como convicción suprimir la Universidad. Por eso el papel de Justo Sierra en la reapertura de la misma resulta relevante y de gran interés dado que él, pese a que los positivistas se presentaran como los continuadores ilustrados del partido liberalista (aunque tuvieran riñas en algunos puntos con aquellos), presentó en 1881 ante la Cámara un proyecto de ley con la finalidad de reinstalar la Universidad, aun siendo un canonizado positivista, diputado al Congreso Federal y profesor de historia en la Escuela Nacional Preparatoria desde 1878. La razón de aquella primera propuesta buscaba defender el positivismo que había sido adaptado en la educación desde 1869, siendo en 1880 cuando se mostró una increíble ofensiva contra la doctrina del positivismo en México, quedando marcada esta etapa de 1880-81 como la crisis del positivismo mexicano. Se atacaban dos puntos principales: la polémica en torno a los textos de lógica que se impartían en la Escuela Nacional Preparatoria: la lógica de Stuart Mill y la lógica positivista de Bain, y el “Plan Montes”, publicada en abril de 1881 por Ezequiel Montes contra el sistema inaugurado por Gabino Barreda. Lo que había de fondo en estos ataques eran cuestiones ideológico-políticas; por lo mismo, según la tesis de Edmundo O’Gorman, Justo Sierra vio en la reanimación de la Universidad la contraofensiva hacia la pugna de los altos funcionarios antipositivistas del gobierno.

En ese entonces Don Justo Sierra pensaba en una Universidad positivista, que salvara la doctrina y que la universidad formara parte del gobierno, era una defensa de orden político, pero para que la misma estuviera a salvo de las arbitrariedades políticas, Justo Sierra propuso la emancipación científica de la instrucción, procurando que la Universidad y el Estado no sean extraños entre sí; el papel del Estado en la Universidad se caracterizaría en función de: tener derecho de veto suspensivo respecto a reformas; tener las facultades de hacer observaciones en el nombramiento de profesores, y también tener derecho a vigilar la marcha de la institución.

La intención de Justo Sierra veía la reivindicación de una Universidad que, aunque tradicionalmente se mostró como enemiga del “progreso”, ahora se mostraba como posibilidad de la realización del mismo, aquel “progreso” que se comprendía como renovación política donde el Estado resulta ser el encargado de propiciar felicidad, y solo mejorando al gobierno se mejorararía la sociedad. Pero dista la imagen del Justo Sierra de 1881 al de 1910: ya en 1881 Justo Sierra mostraba una transfiguración de la doctrina positivista al complementar ciencia y religión, pues él creía que ambas no debían estar separadas, tildar a la ciencia de irreligiosa es no entenderla, dice O’Gorman refiriéndose a la actitud del Maestro de América; de tal forma mostraba la trascendentalidad que buscaba darle al positivismo. Posteriormente esta misma intencionalidad que lo hacía replantearse la función de la ciencia respecto al orden de las cosas y a la condición de la vida, quedaría expresa en la postura que tomaría en 1910; no tiene fe en la ciencia a pesar de que cree en ella; es en la ciencia positivista en la que cree, pero no la exime de dudas.

La Universidad de 1910 que Justo Sierra llevaría a su realización es una Universidad distinta a la proyectada en 1881, pues ésta ya no buscaba salvaguardar la doctrina del positivismo, ahora su fin atendía más a esta inquietud metafísica que le hacía prefigurar una especie de escepticismo sobre la prédica de Comte y Barreda: siendo historiador, Justo Sierra se alejaría del positivismo optando más por enfocarse en lo propiamente humano, quedando en él solo el método científico que dicha doctrina le heredó. De ella dice, en su discurso de clausura del Congreso Científico convocado por la Academia de Jurisprudencia, el 18 de agosto de 1895:

proporcionó una explicación definitiva a la ciencia, pero fue impotente para impedir la formación de una nueva metafísica, puesto que hoy el monismo y el agnosticismo científico se disputan el mundo, como antaño el deísmo y el panteísmo… entrambos adversarios quedaron exánimes en el campo de batalla; pero no fué vana la contienda; el positivismo dejó a la razón un fanal clarísimo: el método; y el espiritualismo dejó a la humanidad una lámpara inextinguible: la esperanza.6

Don Justo Sierra no podía apegarse a ninguna metafísica ni tampoco veía ya en el positivismo verdad alguna, sin embargo no se quedó en un espacio de dudas pues aún contaba con su instinto de historiador; dice Edmundo O’Gorman que fue la fidelidad a la vocación por el estudio del pasado humano que tenía Justo Sierra, lo que le permitió salir del círculo encantado del dogma positivista, pudiendo, con ello, abordar los problemas y preocupaciones filosóficas de su tiempo. De este modo, Justo Sierra considera que el estudio de la historia en la Universidad, pues pensaba que el papel de ésta había quedado, de la misma forma, ausente en México, debía ser una ocupación de suma importancia ya que en ella se veía el fomento de las ciencias y la investigación que los cultivadores del México de ese tiempo y también del venidero procurarían desarrollar para posteriormente ofrecer sus frutos a la patria. Con esto, la Universidad de 1910, que recibió el epíteto de nacional, buscaba comprender la cuestión de lo humano de un modo ya no positivista, sino solo humano, como el Justo Sierra de 1910 atendía los problemas políticos, históricos y filosóficos de su momento, y para que la Universidad no cayera en lo meramente técnico, Justo Sierra vio que la presencia de una facultad de Filosofía en la Universidad sería ese complemento para la indagación de lo fundamental constituyéndose, de esta forma, la Universidad como el gran centro educativo.

Filosofía

La filosofía de Justo Sierra no es una doctrina como tal, sino la realización en vida y obra de su proyecto educativo. Esta filosofía se encuentra en las diversas etapas de su vida, prefigurándose en el filósofo mexicano varios perfiles: el primero de ellos es el positivista, sin embargo, Sierra adoptó de esa teoría filosófica solo el método científico:7​ de investigación y de duda. Al mismo tiempo, esta teoría le sirvió de referente para, en un momento, defender la inclinación teórica y doctrina central de la instrucción pública en México, fue cuando se atacó al positivismo con el “Plan Montes”: situación que despertó el interés de Justo Sierra por la reapertura de la Universidad: publicando en el periódico “La Libertad” (periódico liberal-conservador, fundado en 1877, por M. Telésforo García, Justo Sierra y otros),89​ el proyecto de la Universidad, en plena crisis positivista, en febrero de 1881; aunque oficialmente la publicó en abril de 1881. Proyecto que pretendió defender el positivismo mexicano; sin embargo, Sierra deseaba no solo una universidad positivista que formara parte del gobierno, sino también una universidad que emancipe la instrucción superior, esa es la base de su proyecto, pues Sierra ya buscaba la emancipación científica de la instrucción y librarla de las arbitrariedades políticas. Por eso Leopoldo Zea acusa que Justo Sierra pretende hacer de la ciencia positiva una metafísica nueva,10​ porque ya en esta visión que el Maestro de América tiene en su proyecto, la consideración metafísica y su religiosidad, a veces también interpretadas como “escepticismo”, comienzan a marcar otra etapa en su filosofía y, de la misma forma, encaminan el proyecto de Sierra a la figura de Universidad que desea realizar. Sin embargo, éstas no guiaron por completo su forma de ver y pensar la situación educativa y de pensarse a sí mismo en torno a cómo y desde dónde estaba pensando la circunstancia mexicana. La que le ayudará a superarse en este “escepticismo” será el interés y estudio por la historia, misma que se inscribe como pilar y marca una etapa fundamental en su vida filosófica, ya que por medio de ésta Sierra se irá enfocando cada vez más en lo propiamente humano.11

La transformación de Don Justo Sierra va implícita con la realización de su proyecto educativo, y también de manera inversa, siendo este el motivo principal que ocupó su espíritu.12​ También la Universidad Nacional Autónoma de México se sostiene del mismo desde el momento que adquirió el epíteto de “Nacional”. Su filosofía queda a luces expuesta en la revisión, valoración y revalorización que el Maestro tuvo de sí mismo tanto en las circunstancias que se presentaron en su momento, como también en las inquietudes y cuestionamientos teóricos que lo hacían dudar de su misma formación. Justo Sierra Méndez es el filósofo mexicano que, al entender su momento, realizó e impulsó los cambios necesarios que el país necesitó y que hasta el día de hoy continúa dependiendo de su obra, su visión, su vida, filosofía y proyecto: la Universidad Nacional de México.

Ocaso y muerte

En 1910 la Universidad Nacional Autónoma de México le otorga la distinción Doctor honoris causa junto con jefes de estado, premios Nobel y grandes historiadores. 13

Tiempo antes del triunfo de la Revolución Justo Sierra Méndez renunció al ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, y fue sustituido por Jorge Vera Estañol. Dos años después, el presidente Francisco I. Madero lo nombró Ministro Plenipotenciario de México en España. Murió poco después en Madrid, el 13 de septiembre de 1912. Su cadáver fue traído a México en el trasatlántico España, habiendo sido homenajeado en todo el trayecto y fue sepultado con honores en el Panteón Francés.

En 1948, en el centenario de su nacimiento, a iniciativa de la Universidad de La Habana junto con otras universidades del continente, la UNAM lo declaró Maestro de América, se editaron sus obras completas en 15 tomos y sus restos fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres, creada en 1880 tras su propia iniciativa. Por decreto presidencial, el 26 de mayo de 1999 se inscribió su nombre con letras de oro en el muro de honor del Palacio Legislativo de San Lázaro. En 2012 se conmemoró el centenario de su fallecimiento.14

Familiares

Santiago Sierra Méndez (hermano).En 1874 se casó don Justo Sierra Méndez con doña Luz Mayora y Carpio.

Los hermanos de Justo Sierra fueron María Concepción, nacida en Mérida, María Jesús, Santiago y Manuel José, nacidos en San Francisco de Campeche. Santiago fue también poeta y periodista.

En 1874, Justo Sierra contrajo matrimonio con doña Luz Mayora Carpio, con la que tuvo varios hijos: Luz (1876), Justo (1878), Concepción (1880), María de Jesús, Manuel, Santiago y Gloria, que murió a corta edad. Su hijo Manuel fue diputado, diplomático y autor del libro Tratado de derecho internacional público. Santiago fue director de cine. Concepción fue presidenta de las Damas Voluntarias de la Cruz Roja mexicana durante 40 años, de 1924 a 1964 cuando murió.

Entre sus descendientes se encuentran el embajador Justo Sierra Casasús, el ingeniero Javier Barros Sierra, rector de la UNAM; la historiadora Catalina Sierra Casasús y el científico Manuel Peimbert Sierra.15​ Se afirma que el matrimonio de don Justo y doña Luz (a quien apodaba “Güera”) fue bien avenido y feliz. Sobre su mujer, escribió: “Una de las perlas de nuestra sociedad, hermosa como el primer sueño de la juventud, de actitud modesta y de finas maneras.” Poco antes de su muerte, escribió: “Pídele a Dios que cuando yo sucumba nos conceda que baje tu alma buena a disipar la noche de mi tumba…”

En 1919 se le concedió a su viuda una pensión de 300 pesos mensuales “para honrar la memoria del insigne educador”.

Notas

  1.  Algunas de estas obras fueron recopiladas en el texto Prosas, editado por Antonio Caso para la Biblioteca del Estudiante Universitario. En el Catálogo General 1939-1989 aparecen las ediciones de 1955, 1963 y 1989.

Referencias

  1.  «Esbozo histórico de la Academia Mexicana de la Lengua». Archivado desde el original el 26 de noviembre de 2009. Consultado el 13 de noviembre de 2009.
  2.  Lomelí Venegas, Leonardo (2011). «El proyecto de Justo Sierra». En Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, ed. La UNAM en la historia de México. De la inauguración de la Universidad Nacional al final del rectorado de Balbino Dávalos. La Universidad durante la década revolucionaria (1910-1920). México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México. pp. 9, 10. ISBN 978-607-02-2446-1.
  3.  Villegas Moreno, Gloria (2011). «La Universidad Nacional y el Ateneo de la Juventud». En Instituto de Investigciones Jurídicas de la UNAM, ed. La UNAM en la historia de México. De la fundación de la Escuela Nacional Preparatoria a la Promulgación de la Ley Constitutiva de la Universidad Nacional (1867-1910). UNAM. pp. 228, 229. ISBN 978-607-02-2445-4.
  4.  Lomelí Venegas, Leonardo (2011). «El proyecto de Justo Sierra». En Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, ed. La UNAM en la historia de México. De la inauguración de la Universidad Nacional al final del rectorado de Balbino Dávalos. La Universidad durante la década revolucionaria (1910-1920). México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México. pp. 10, 11. ISBN 978-607-02-2446-1.
  5.  Lomelí Venegas, Leonardo (2011). «El proyecto de Justo Sierra». En Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, ed. La UNAM en la historia de México. De la Universidad Nacional al final del rectorado de Balbino Dávalos. La Universidad durante la década revolucionaria (1910-1920). Universidad Nacional Autónoma de México. p. 21. ISBN 978-607-02-2445-4.
  6.  vid. O’Gorman, Edmundo (1950). “Justo Sierra y los orígenes de la Universidad de México 1910”, México: UNAM. p. 48.
  7.  O’Gorman, Edmundo (1950). «III. La Universidad. La superación del positivismo». En Instituto de Investigaciones Filosóficas, ed. Justo Sierra y los orígenes de la Universidad de México 1910. México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México. p. 47. ISBN 978-607-02-1124-9.
  8.  O’Gorman, Edmundo (1950). «II. La Universidad. Intento de salvación del Positivismo». En Instituto de Investigaciones Filosóficas, ed. Justo Sierra y los orígenes de la Universidad Nacional de México 1910. México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México. p. 33. ISBN 978-607-02-1124-9.
  9.  Aragón, Agustin (1898). Essai sur l’Histoire du Positivisme au Mexique (en francés). Paris – México. p. 44.
  10.  O’Gorman, Edmundo (1950). «III. La Universidad. La superación del positivismo.». En Instituto de Investigaciones Filosóficas, ed. Justo Sierra y los Orígenes de la Universidad de México 1910. Universidad Nacional Autónoma de México. p. 46. ISBN 978-607-02-1124-9.
  11.  O’Gorman, Edmundo (1950). «III. La Universidad. La superación del positivismo.». En Instituto de Investigaciones Filosóficas, ed. Justo Sierra y los orígenes de la Universidad Nacional de México 1910. Universidad Nacional Autónoma de México. pp. 47-53. ISBN 978-607-02-1124-9.
  12.  Lomelí Venegas, Leonardo (2011). «El proyecto de Justo Sierra». En Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, ed. La UNAM en la historia de México. De la inauguración de la Universidad Nacional al final del rectorado de Balvino Dávalos. La Universidad durante la década revolucionaria (1910-1920). p. 20. ISBN 978-607-02-2446-1.
  13.  Mireles, Laura Romero; Lopez, Sonia Hernandez; Unam, Doctores Honoris Causa (24 de junio de 1996). «EN 1910 EZEQUIEL CHAVEZ INVISTIO A LOS PRIMEROS DOCTORES HONORIS CAUSA DE LA UNIVERSIDAD»Gaceta UNAM (1990-1999) (2882): 8-9. Consultado el 28 de septiembre de 2019.
  14.  «Rotonda de las personas ilustres». Segob. Archivado desde el original el 2 de junio de 2016. Consultado el 20 de julio de 2011.
  15.  Manuel Peimbert Sierra

Bibliografía

  • Caso, Antonio (1963). Prólogo a Prosas. México: UNAM.
  • Coordinación de Humanidades (2011). La UNAM en la Historia de México, num. I, II. México: UNAM.
  • Dumas, Claude (1992). Justo Sierra y el México de su tiempo 1848-1912. México: UNAM.
  • Ferrer de Mendiolea, Gabriel (1944). El maestro Justo Sierra. México: SEP.
  • García Cantú, Gastón (1991). Idea de México, Vol. III. México: FCE.
  • Martínez Alfaro, Lorenzo (1948). Ofrenda, Gob. de Campeche, México, 1948-1949.
  • Reyes, Alfonso (1947). Justo Sierra. México: SEP.
  • O’Gorman, Edmundo (1950). Justo Sierra y los orígenes de la Universidad de México 1910, México: UNAM.
  • Sierra, Carlos (1997). Diccionario biográfico de Campeche. México: La Muralla.
  • Yáñez, Agustín (1948). Estudio en Obras Completas, Tomo I. México: UNAM.
  • Zea, Leopoldo (1985). El positivismo y la circunstancia mexicana, México: UNAM.
  • Enciclopedia Libre Universal en español
  • GNU Free Documentation License 1.2.

FUENTE: wikipedia

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Actualizan especialidades de la Facultad de Derecho

“Lo estamos haciendo para que podamos dotar de competencias a los profesionistas y que puedan atender las necesidades que están demandando por parte de la sociedad”

David Álvarez | Diario de Querétaro

La Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) inicia el proceso de actualización de las siete especialidades que se imparten en esta unidad académica, todo como parte de los objetivos del plan de trabajo “Evolución de la Educación Integral y de Calidad”.

Como afirma Araceli Mendoza Rosillo, coordinadora de Planeación Educativa de Posgrado, el propósito es generar procesos educativos y metodológicos de excelencia para los profesionistas, así como la mejora y calidad continua de los planes de estudio.

“Lo estamos haciendo para que podamos dotar de competencias a los profesionistas y que puedan atender las necesidades que están demandando por parte de la sociedad; esto en una primera etapa, dentro de la cual se están considerando ítems necesarios para, en una segunda etapa, poderlos someter a la acreditación por parte de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES)”, manifestó.

Asimismo y para alcanzar este proceso de actualización, un equipo de trabajo trabajará en conjunto con los presidentes de las academias de cada uno de los programas educativos, además de integrar a los expertos del cuerpo docente de cada especialidad.

El equipo de trabajo contará con la participación de Édgar Pérez González, director de la Facultad de Derecho; Karla Elizabeth Mariscal Ureta, jefa de Posgrado y Almendra Ríos Mora, coordinadora de Especialidades, además de Araceli Mendoza Rosillo.

“Vamos a hacer las adecuaciones en los objetivos, misión y visión, perfiles de ingreso y egreso, mapa curricular, entre otros; en dicho trabajo también vamos a sumar a los estudiantes porque necesitamos este trinomio universitario: administrativos, estudiantes y docentes. Con los estudiantes vamos a hacer diferentes actividades de participación, a las cuales les daremos difusión para que se sumen a ellas”, detalló Mendoza Rosillo.

Los cambios principales estarán enfocados en que las especialidades serán en modalidad profesionalizante, tipología práctica, transitar del plan cuatrimestral al semestral y con asignatura de casos prácticos o talleres de invertención, adeás de orientar en las formas de titulación.

Actualmente la Unidad Académica oferta las especialidades en Derecho Corporativo; en Derecho Familiar, Civil y Mercantil; en Derecho Fiscal; en Proceso Penal Acusatorio; en Derecho del Trabajo; en Justicia Constitucional y Amparo; y en Derecho Notarial.

FUENTE: diariodequeretaro