Publicado el Deja un comentario

¿Cuál es el origen de la corrupción en México? Preguntémosle al rey emérito Juan Carlos I de España

No debemos confundir el Cólera de la enfermedad, con la Cólera de la 4T, esa que usa como motores la ira y el enojo con el pasado, con los modelos económicos que ciertamente se tradujeron en un claro deterioro de valores, los cuales han producido pobreza, desigualdad y uno que otro funcionario que fue presionado, instrumentalizado e intimidado para volverse rico junto con sus jefes, aliados o contrarios.

Decía “Ricky Riquín Canallín”, un personaje del pasado, que dejar que el PRI siguiera gobernando era insulting and unacceptable. Lo que no dijo es que la corrupción en la que han estado inmersos partidos políticos y funcionarios de gobierno lo mismo han sido de color azul, verde, amarillo, rojo o tricolor. Es lo que ahora nos cuenta el famoso exdirector de PEMEX, Emilio Lozoya, al señalar al propio Ricardo Anaya por recibir dinero para aprobar diversas reformas, como si fuera una historia de ficción, que nunca hubiéramos pensado que eso existe en nuestro país o pareciera una historia sacada de una novela digna de Gabriel García Márquez, lo cual a todos nos ha tomado por sorpresa como la pandemia de covid-19.

La cólera con que se conduce el actual gobierno e incluso sus críticos, detractores, partidarios o la ciudadanía en general, no hace bien a México. Todos estamos enojados y nadie encuentra un camino de solución a través del cual se pueda dejar el pasado para construir mediante el presente un nuevo futuro.

Entender el pasado de México es indispensable para darnos cuenta que la corrupción no es otra cosa que la ausencia de valores en las personas. Sucede al dar mordidas, no respetar derechos laborales, incluso al mentir a nuestros propios hijos o en el trabajo, pero la pregunta es ¿de dónde surgió?, que sucedió en nuestro país para que esta “enfermedad” estuviera tan arraigada en nuestra cultura. Quizás parte de la respuesta se da desde la conquista, cuando claramente la forma de gobierno impuesta por el Imperio Español provoco el inicio de un mestizaje que a cambio de tierras y riquezas obtenían favores o concesiones, siendo así como la ideología y cultura comenzó a entender y hacer parte de su vida diaria a la corrupción.

Ahora llevemos esto a nuestra actualidad o al pasado reciente, en el que empresas que desean contratos y obtener ganancias aceptan dar dinero a funcionarios que ofrecen contratos millonarios, aún cuando eso implique haber sido instrumentalizado, y que a pesar de ser un funcionario en pleno uso de sus facultades y absoluto goce de su libertad, esto significa que en su momento lo hizo cómplice y partícipe de un delito. Esos delitos que como población juzgamos y que no requerimos de una sentencia para hablar de ello y que solo por la mala fortuna de haber sido detenido, ahora nos quieren decir que fue objeto de presión para cometer actos de corrupción.

Absurdo es pensar que esto sucedió recientemente o que este es el único caso de corrupción. Por supuesto que no, este es uno de los pocos que llegan a ser objeto de juicio, como el de Rosario Robles o el de algunos exgobernadores, quienes con su falta de amor por México han decidido cometer actos de corrupción, por acción u omisión, como los que ahora se le investigan al actual senador del PRI, Miguel Ángel Osorio Chong, quien en su paso por el gobierno de Hidalgo hizo gran amistad con el empresario Ernesto Álvarez Morphy, quien fue un prominente constructor em dicho estado.

Ejemplos sobran: hoy, el rey emérito Juan Carlos I de España ha puesto en evidencia cómo se han hecho y se hacen negocios desde siempre, desde la corona española, es decir, parece que esta “enfermedad” es una pandemia que ha estado en la historia de la humanidad.

Por ello, la cólera del presidente Andrés Manuel López Obrador perjudica a México, porque simplemente no le permite ver con claridad las soluciones que tiene a la mano y que a pesar de que Lozoya tenga derecho a un criterio de oportunidad, esto solo enviará el ejemplo de que se pueden cometer delitos y las leyes te van a ofrecer soluciones, lo cual puede confundirse con más corrupción.

Es claro el mensaje de la 4T, la “corrupción” se acabo, pero estar enojados no hace que se acabe o desaparezca, por eso la manera en que se deben de expresar en la 4T, es que se está trabajando en que se acabe, pero para lograrlo se debe de tener voluntad y principios y todos debemos de sumarnos a erradicar de nuestras vidas la ausencia de valores, porque de nada sirve hacer memes o críticas que no ofrecen soluciones, que no aportan nada bueno a México.

Es el amor por México, al igual que en la novela de García Márquez, como se puede salir adelante de las adversidades. Son los valores más elementales los que nos harán dejar atrás a la corrupción, pero para ello, hay que actuar sin cólera.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *