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La escasez de vacaciones en México impulsa una reforma legal para aumentar el ocio a 12 días anuales

Los cambios propuestos se verán en las Cámaras en septiembre. El país norteamericano es el que más horas trabaja de la OCDE y el que menos descanso disfruta: casi la mitad de los trabajadores remunerados destina 2.124 horas anuales.

Mexicanos y mexicanas son los que más horas trabajan de todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), pero los que menos vacaciones tienen, una circunstancia que incide en la productividad y que empieza a tener consecuencias en la salud de la población. En los primeros tres meses de este año, de los aproximadamente 56 millones de personas con un empleo regulado en México, un 47,1% trabajó entre 1.785 y 2.124 horas anuales, según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Para evitar un agotamiento laboral y, en el peor de los casos, situaciones de depresión y estrés, la comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado ha presentado una iniciativa que busca duplicar el tiempo de esparcimiento y que se debate ya entre expertos antes de su paso, este septiembre por las Cámaras legislativas.

Alejandra Rodríguez lleva año y medio de trabajo sin descanso alguno. Aunque tenía derecho a seis días de vacaciones luego de cumplir su primer aniversario en la empresa de contabilidad, no pidió su tiempo y ahora no podrá recuperarlo. “En Recursos Humanos me dijeron que no eran acumulables y como no los tomé, ahora solo tengo derecho a siete días cuando cumpla el segundo año”, relata. Trabaja ocho horas diarias, cuando llega el fin de mes suele laborar horas extra, pero pocas veces se las han remunerado.

La Ley Federal del Trabajo considera que los empleados tienen derecho a seis días de descanso en su primer año, y se aumenta un día por cada año trabajado, aunque en ocasiones no pueden rebasar los 12 días. “Yo nunca he estado más de dos años en un trabajo, no he tenido ese chance”, dice Rodríguez, de 33 años.

Patricia Mercado, secretaria de la comisión legislativa donde se debate este asunto, explica que se busca reformar dos artículos de la Ley del Trabajo para que se dupliquen los días de vacaciones y al mismo tiempo, se añadan dos por cada año trabajado hasta llegar a 20. “En las mesas de diálogo que hemos hecho se han tomado en cuenta varias opciones, ya sean ocho o 10 días, o bien 12, pero repartidos en dos periodos”, comenta en entrevista.

Aunque algunos trabajadores pueden tomar un poco más de tiempo, las condiciones para ejercer su descanso pueden ser un obstáculo. “Me he visto obligado a fragmentar mis vacaciones, tomando uno o dos días y uniéndolos a los fines de semana para que rinda”, relata Miguel Fernández, un agente de relaciones públicas en Ciudad de México. “Es bastante frustrante, mi jefa es un tanto workaholic e impone su forma de trabajar a los demás”.

El reconocimiento al descanso por el tiempo trabajado es uno de los ejes de esta propuesta. “Las condiciones son de sobreexplotación, no hay reconocimiento de la fuerza de trabajo, pero sí salarios bajos, jornadas altas, pocas vacaciones, ausencia de seguridad social y sin acceso a vivienda”, dice Mercado, senadora de Movimiento Ciudadano.

Las largas jornadas sumadas a las altas exigencias del mercado ya le están pasando factura a la salud de los trabajadores. Según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el 75% padece algún síntoma relacionado con el estrés laboral, como dolor de cabeza, malestar estomacal y problemas cardiovasculares. En el peor de los casos, los empleados van deprimidos al trabajo. Al menos un 15% manifiesta depresión que puede derivar en una discapacidad, según la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

“Hay días en que no quiero ir a trabajar, pero después de la pandemia una agradece tener chamba”, comenta Rodríguez al teléfono. Para la legisladora Mercado, se trata de un grave problema de salud que no permite dar certidumbre a quienes tienen un empleo. “Un trabajador que está deprimido no solo no es productivo, sino que jamás regresa, es algo que debe cambiar mejorando las condiciones”, comenta.

Existen algunos sectores con mayor explotación que otros. A decir de la senadora, los trabajadores del campo, obreros, albañiles y quienes se dedican a la construcción, así como los trabajadores domésticos, son los que más carga soportan. “Si las empresas no entienden que el tiempo es algo muy querido para conciliar la vida personal y familiar con el trabajo, obviamente no muchos quieren entrar al mercado formal”, indica Mercado.

En las últimas décadas, son las empresas las principales responsables de la política laboral en México, muchas de ellas actuando al margen o por encima de la ley, evitando dar vacaciones o eludiendo pagar las horas extras. “También los sindicatos se retiraron [de la creación de una política laboral, que más o menos tienen entre el 11% y el 15% de los trabajadores y trabajadoras en México; se metieron a sus contratos, a sus empresas, pero dejaron de tener fuerza para generar mayores derechos y para una política laboral”, refiere la senadora.

En el próximo periodo ordinario de sesiones que inicia en septiembre, la propuesta deberá ser votada, primero en la comisión de origen, luego en el pleno del Senado y posteriormente ser enviada a la Cámara de Diputados. “Después se envía a la Presidencia de México para ver si no hay algún veto y después se publica en el Diario Oficial de la Federación”, precisa Mercado. “De esta manera esperamos que se publique a inicios de 2023 y ya pueda entrar en vigor”.

Para Rodríguez, la auxiliar contable, tener unos días efectivos de descanso cambiaría todo su panorama laboral. “Si no son 12 días, con tener un poco más de tiempo muchos vamos a estar muy contentos”.

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FUENTE: elpais

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