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La ley Nahle para los jarochos

Los cuatroteístas la volvieron a hacer. Ahora fue en Veracruz al aprobar la iniciativa para que las personas no nacidas en ese bello estado.

Los cuatroteístas la volvieron a hacer. Ahora fue en Veracruz al aprobar la iniciativa para que las personas no nacidas en ese bello estado puedan ser gobernadores, basándose en el peregrino argumento de que basta y sobra tener relación consanguínea ahí. Queda claro, la nueva ley lleva dedicatoria para la aún secretaria de Energía, Rocío Nahle. Ya se le ve, y ella ya se vio, como gobernadora.

Los morenistas del congreso local de Veracruz, que son mayoría, escucharon atentos el tamborileo de los ductos de Pemex y a ese son modificaron la constitución estatal para que Rocío Nahle pueda competir por la gubernatura en el 2024.

El que no ha escuchado el gorgojeo del petróleo es el presidente de la mesa directiva del Congreso de la Unión, el veracruzano Sergio Gutiérrez Luna, quien también sueña —así sea en términos futbolísticos— por la gubernatura de su estado.

El mismo diputado que presumió sus “chutes” futboleros en plena Cámara de Diputados, jugando una cascarita con Luis “El Matador” Hernández. Por andar haciendo esas jugarretas en la sala del recinto legislativo, algunos diputados propusieron destituir al veracruzano. Sin embargo eso quedó en nada igual que el sueño eterno del 5º partido de la selección mexicana en cualquier ámbito mundialista: “casi sí, pero no”. Es decir que más allá de sugerir la moción, no pasó absolutamente nada.

Pero Gutiérrez Luna no se amilana e insiste en meter “gol” en la portería local rumbo al 2024, jugando por Morena para la gubernatura de Veracruz.

Así que mientras la oposición sigue sin dar color en la musical entidad (allá nació el “Flaco de Oro”, Agustín Lara), los dos morenistas anuncian un encontronazo, que más parece un duelo soterrado.

Nahle difundió mucho que, en las elecciones internas de Morena, a Sergio Gutiérrez Luna le metieron una goliza. Pues mismo siendo el presidente de la Cámara de Diputados, en Veracruz no pudo parar a ningún consejero ajeno a su sentir. Apenas logró 138 votos en Minatitlán.

Gritó “¡falta!”, “¡penal!”, pero nadie hizo caso a sus lamentos electoreros. A pesar de que espectaculares promocionándolo inundan carreteras y avenidas de todo Veracruz (ojo: ahí por parte del Instituto Nacional Electoral), su posición está muy enclenque. Perdió la posibilidad de ser consejero y tal vez la oportunidad de competir por la gubernatura.

Los morenistas seguidores de Nahle pasan por alto su promesa de ser diferente a los de antes. Han retomado los arcaicos ejemplos priistas y también otro del presente: la famosa “Ley Bonilla” (que buscaba beneficiar única y exclusivamente a Jaime Bonilla en Baja California).

Poco importa que la ley debe ser general y no con dedicatoria. La reforma a la constitución veracruzana bien podría llamarse “Ley Nahle” y, si nos presionan un poco, “Ley Rocío Nahle”, pues beneficiará de forma unipersonal a la secretaria; y sí, de cierta manera, perjudica a otro (¿otros?) morenista(s). Será interesante ver si Sergio Gutiérrez Luna logra colar un “gol” de último minuto y suma puntitos para la gubernatura.

¡Increíble!: la sucesión presidencial que adelantó el presidente AMLO más de dos años también está teniendo copias y derivaciones; siendo la guerra interna veracruzana una de ellas. Los funcionarios y representantes se dedican cada vez menos a sus responsabilidades y se enfocan cada vez más en la grilla electoral. ¿Cómo llegarán estas figuras al partido de la final veracruzana? Pero más importante aún: ¿los veracruzanos podrán aguantar tanto jaloneo político?

FUENTE: heraldo

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